INSOMNIO EN TIEMPOS DE PROTESTA EN COLOMBIA

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La situación del país ha disparado la ansiedad y la depresión de muchas personas

Si varias veces esta semana lo han cogido las tres de la mañana dando vueltas en la cama, con el celular en la mano, con una sensación de paranoia y desasosiego que lo acosa, este artículo es para usted. Primero que todo: sepa que no es el único a quien le está pasando. El difícil momento que atraviesa el país, con un paro nacional, una pandemia y una crisis social compleja, es el entorno perfecto para perder el sueño debido a la ansiedad.

¿Por qué tantas personas tenemos insomnio?

El insomnio es una tortura. Usualmente es transitorio, y puede ser producido por numerosas causas. Entre las más frecuentes se encuentran el trastorno de ansiedad generalizada, la depresión, un trastorno obsesivo compulsivo, personalidad límite, bipolaridad o esquizofrenia; no tener rutinas que le ayuden al reloj biológico a mantener ciclos consistentes; suspender un agente depresor del sistema nervioso central como el alcohol; consumo excesivo o nocturno de agentes estimulantes como la cafeína y la nicotina; y, especialmente, vivir o atravesar situaciones muy demandantes emocionalmente. Estas últimas pueden ir desde un duelo por muerte o abandono hasta vivir una guerra. No sobra agregar que entre más de estos factores se sumen, más probable es que padezca un periodo sin sueño y auténticas dificultades para conciliarlo.

¿Qué puede hacer para luchar contra la ansiedad y el insomnio?

Desintoxicarse del celular

Detener el doomscrolling al menos una hora antes de ir a dormir puede ayudarle a procesar lo que siente y lo que está pasando, para no irse a la cama indigestado de desesperanza. Si no lo ha probado y su adicción al celular se le sale de las manos, hay aplicaciones como Forest que le pueden servir para contabilizar el tiempo desconectado mientras lo ayudan a no mirar las demás apps. Algunos celulares también permiten poner restricciones al uso de apps o cambiar los colores de las pantallas en ciertos horarios para desincentivar el uso de los mismos. 

Escribir lo que le pasa (y preguntarse qué puede hacer al respecto)

Razonar con un esfero, en cualquier hoja o un diario, no sólo sirve para desahogarnos. Volver a leernos puede servir para tomar distancia, ofrecernos comprensión fuera de la tormenta de ideas que nos acecha. En terapia cognitivo-conductual, la escritura es una herramienta muy valiosa para identificar pensamientos y hábitos en busca de estrategias que nos permitan actuar o pensar distinto para producir emociones diferentes. Ante la sensación de impotencia, por ejemplo, puede que no podamos cambiar todo a nuestro alrededor, pero quizás sí podamos ayudar a alguien, terminar una tarea, donar algo o consentir a nuestro gato. Incluso hay proyectos como This Way Up en Australia que ofrecen cursos virtuales con este enfoque terapéutico para la ansiedad y la depresión; desafortunadamente solo están en inglés por el momento.

Hacer ejercicio

Pero no justo antes de acostarse. Ejercitarse puede ser especialmente útil para volver a dormir para aquellos que se encuentran encerrados todo el día y pueden sufrir el infernal intento de dormir con una mente angustiada y un cuerpo que no está cansado. Suspender toda actividad para sudar al menos 40 minutos un par de horas antes de dormir puede ayudarnos a descargar nuestras mentes.

Vía: Portal Bacanika

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